Homeopatía, ¿sabemos realmente de qué hablamos?

Homeopatía, ¿sabemos realmente de qué hablamos?

En esta entrada quiero hablar de un tema que en estos días, y debido a esta terrible noticia, ha despertado debates acalorados y mucho intercambio de información en las redes sociales. Me estoy refiriendo a la homeopatía y las buenas o malas consecuencias de su uso.

Muchos de los que ahora leen, algunas vez habrán usado o les habrán recomendado un tratamiento homeopático, ya sea para tratar, por ejemplo, alguna enfermedad que no remite con medicina convencional o para tratar alguna alergia persistente. Y no son los únicos. De acuerdo con una encuesta, en Estados Unidos 5 millones de adultos y un millón de niños la usaron durante 2011. En India, alrededor del 10% de la población se trata solamente con homeopatía. En Francia, 10% de la población usó algún remedio homeopático entre 2011 y 2012. Y así en muchos países. De hecho, el mercado de productos homeopáticos está en crecimiento y es una de las terapias alternativas que más se emplean en el mundo.

¿Alguna vez te has preguntado si funciona la homeopatía? ¿Cuáles son su bases científicas?

¿Qué es la homeopatía?

La homeopatía la creó el médico alemán Samuel Hahnemann a finales de los 1700´s. La definición clásica (extraída del Libro Blanco de la Homeopatía) dice: “método terapéutico que aplica clínicamente el fenómeno de similitud y utiliza las sustancias medicamentosas en dosis débiles o infinitesimales”.

Vamos por partes:

  • Fenómeno de similitud: significa que “las enfermedades se curan por sustancias que producen, en las personas sanas, efectos semejantes a los síntomas manifestados por el paciente”
  • Dosis débiles o infinitesimales: los medicamentos se preparan a partir de “materias primas vegetales, animales, minerales o de síntesis” y a partir de ellos se realizan diluciones sucesivas en agua o agua-alcohol, agitando vigorosamente. Las sustancias se pueden encontrar diluidas en millones, billones y hasta trillones de veces. Por ejemplo, la dilución 30C que es muy usada, significa que se diluye 1 parte de extracto en 99 partes de agua, se agita, luego se mezcla 1 gota de la dilución anterior con 99 de agua y así hasta completar 30 ciclos (el número exacto de la dilución se obtiene multiplicando 30 veces 100×100). De ahí el grado infinitesimal: en diluciones tan altas, no hay moléculas del agente original (o si acaso hay una, ahí flotando).

Vale. Muy bien hasta aquí. Ya sabemos qué es la homeopatía y cómo son sus medicamentos …

¿Y esto tiene base científica?

No.

El fenómeno de similitud nació porque Hahnemann observó que la intoxicación (sí, la intoxicación) con ciertos agentes producía síntomas parecidos a los de algunas enfermedades. Por ejemplo, la intoxicación con belladona se parecía en síntomas a la escarlatina, y la intoxicación con quina, a la malaria. Hahnemann también sabía, como era conocido en Europa desde los 1600, que la quina era efectiva para tratar enfermos con malaria. Así que con ambos conocimientos, y después de probar diversas sustancias tóxicas (que incluían al mercurio y al arsénico) para conocer sus síntomas, propuso su principio de la similitud: que lo similar se puede curar con lo similar.

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Aquí me gustaría destacar al menos uno de los puntos flacos de este principio de similitud. Resulta que las cantidades de quina que pueden provocar una intoxicación y por tanto los síntomas de interés, son bastante más altas que las requeridas para tratar a la malaria (se puede consultar aquí). Por lo que similar, lo que se dice similar…

En la época actual no podríamos entender que una teoría científica se basara en tan pobre evidencia, sin embargo, debemos recordar que la homeopatía se creó en 1790. En aquellos tiempos, se comenzaba a entender el funcionamiento del cuerpo y los agentes causantes de las enfermedades eran casi desconocidos. El parásito que produce la malaria, por ejemplo, no se descubrió hasta 1880. Así que no pretendo restarle mérito al médico y estudioso alemán. Su postulado bien podría hacer sentido en su época, y aún más, podemos entender su aceptación si recordamos que la manera de curar las enfermedades por esas fechas, era a base de sangrías, sanguijuelas, ventosas, etc. Sin embargo, a estas alturas de la ciencia, no podemos dar por válida una teoría sin una base sólida que demuestre su veracidad y reproducibilidad. Y como vemos y veremos en este post, el fenómeno de similitud, carece de ellas.

Sigamos. Hahnemann propuso que la dilución de los agentes terapéuticos, reduce o elimina sus efectos tóxicos (recordemos que los síntomas que él buscaba se producían en condiciones de intoxicación del individuo sano) y que paradójicamente, esto incrementaba su poder curativo. Ya mencioné arriba que los medicamentos homeopáticos se producen diluyendo la materia prima hasta que prácticamente, no queda ni una molécula de ella… A ver, una cosa es diluir para evitar efectos tóxicos pero eliminar el extracto original por completo… ¿no les indica eso que algo no tiene sentido? ¿Cómo te podrías curar usando una dilución que NO contiene agente terapéutico?

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El ya mencionado Libro Blanco de la Homeopatía dice “El paradigma científico predominante establece que las moléculas son necesarias para la eficacia de los medicamentos. Basándose en lo anterior se descartan a priori las numerosas evidencias científicas a favor de un efecto biológico de la homeopatía”. Entiendo que lo que nos dicen son dos cosas. La primera, que la ciencia pide que haya agentes activos en los medicamentos para que funcionen. La segunda, implícitamente dicen que efectivamente, no hay moléculas terapéuticas en sus preparaciones, pero insisten en que de cualquier manera funcionan. ¡Ah caray!

¿Y sí? ¿funcionan?

¿Qué dice la investigación clínica sobre la homeopatía?

Pues los estudios hasta el momento dicen que los efectos de la homeopatía no se distinguen del efecto placebo. Por partes:

Placebo: sustancia o procedimiento que carece de actividad terapéutica pero que se administra deliberadamente para producir un efecto en el paciente. Se emplean en investigación clínica para comparar con sus resultados con los del tratamiento que se está analizando (medicamento o procedimiento) y determinar si este tiene un resultado positivo.

Los placebos generan respuestas a nivel psicológico y físico que producen mejorías palpables en la salud de los pacientes. Y no deberíamos menospreciarlos. Hay estudios que muestran que el 30% de los pacientes responden favorablemente al placebo, por ejemplo les disminuye dolor o inflamación, y en algunas condiciones, como el tratamiento de la depresión, puede llegar al 70% de los pacientes. Entre los efectos positivos del placebo tenemos: curación de heridas, incremento de la respuesta inmune, prevención de asma e incluso ayudar en las terapias contra cáncer. Sin embargo, debe quedar claro que no hay manera de predecir quien responderá al placebo y quien no, por lo que confiarnos a él, bajo ninguna circunstancia es buena idea.

Existen numerosos artículos científicos que han mostrado que los tratamientos homeopáticos no son mejores que los placebos. En 2005 se publicó un artículo en la revista The Lancet en el que se analizaron 110 estudios clínicos de medicamentos homeopáticos y 110 de medicamentos convencionales. Encontraron que, pese a que había sesgos en ambos tipos de estudios, la evidencia era débil sobre los efectos específicos de la homeopatía. Concluyeron que los efectos de la homeopatía no eran diferentes a los del placebo. El Consejo Nacional de Salud e Investigación Médica (NHMRC) de Australia realizó un análisis de los estudios publicados entre enero de 1997 y enero de 2013 sobre la homeopatía. Sus conclusiones fueron las mismas, que no existe evidencia confiable sobre la efectividad de dicha terapia. Un Comité Científico del Parlamento Británico llegó a las mismas conclusiones en un reporte emitido en 2010 y sugirió que el Gobierno debería dejar de financiar a la homeopatía. En el mes pasado (mayo 2017), la Real Academia Nacional de Farmacia, España, publicó un informe en el que, después de analizar la evidencia existente hasta el momento, concluyeron que “no hay pruebas científicas que justifiquen su utilización clínica”. Y así hay muchos estudios y Agencias Gubernamentales que concluyen los mismo.

Así que no. La evidencia científica muestra que la homeopatía no funciona más allá del efecto placebo.

¿Y por qué a mí sí me ha funcionado?

Pues pueden haber varias explicaciones:

Por el efecto placebo: Un médico te dice que con este medicamento te vas a sentir mejor y tu cerebro hace el resto. Y sí, para los que lo están pensando: el efecto placebo también se produce en niños (en quienes hay mayor respuesta), adolescentes y animales no humanos.

Porque la evolución de tu enfermedad ya había terminado y con homeopatía o sin homeopatía te habrías curado. Esto puede pasar con, por ejemplo, muchas infecciones de origen viral, que remiten en un tiempo determinado sin necesidad de intervención.

Porque el médico te generó confianza y te escuchóEn 2011 se publicó un estudio en el que se analizó si la atención médica en los consultorios homeopáticos tenía un efecto sobre la salud de los pacientes con reumatismo. Y encontraron que los medicamentos por sí solos, no tenían ningún efecto, pero la consulta con el médico sí la tenía en cierta medida. Entre los beneficios encontraron reducción en la inflamación de las articulaciones y el dolor. ¿Por qué? Pues porque en estas consultas se habla y se escucha al paciente. Se les da importancia dentro de su propio tratamiento.

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Nota: A mí esto me parece que es un jalón de orejas a nuestros sistemas médicos actuales. Quizás implementar el modelo de “atención centrada en el paciente” podría ayudar a mejorar la percepción que se tiene del sistema médico convencional y volver a atraer a las personas que optan por la medicina alternativa…

 

Volviendo al punto. Entonces, si los medicamentos homeopáticos no funcionan, pero tampoco me hacen daño porque no tiene agentes terapéuticos y con suerte, el efecto placebo puede curar mi dolencia… ¿Cuál es el problema?

El peligro de la homeopatía

Sí, existe un riesgo con la homeopatía y es que el paciente la use como sustituto de la medicina convencional para tratar enfermedades potencialmente graves. Esto puede acarrearle tanto pérdidas económicas considerables (porque los tratamientos, entendiendo que tienen solamente azúcar, no son baratos), retraso en su recuperación, e incluso consecuencias tan graves como la muerte.

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La noticia que les comenté al principio, habla de la muerte en Italia de un niño de siete años al que se le complicó una otitis. Los padres prefirieron tratarlo con homeopatía y pese a que iba empeorando, continuaron el tratamiento. La infección llegó al cerebro y el pequeño murió. Otro niño de siete años murió en Gerona porque sus padres que no creían en la medicina convencional, decidieron tratar su asma crónico solamente con homeopatía y remedios naturales. Una bebé de 9 meses murió en Australia porque la infección que tenía en la piel se trató solamente con medicamentos homeopáticos y terminó invadiendo el torrente sanguíneo. Resalto que el padre de la niña es médico homeópata. Por supuesto, no sólo los niños son víctimas de esta terapia. Una mujer en Australia trató su cáncer rectal exclusivamente con homeopatía y una dieta estricta, rechazando la cirugía que lo habría removido. Murió por las complicaciones derivadas del cáncer.

También hay casos en que los medicamentos homeopáticos no resultaron tan diluidos como se esperaba  y también causaron la muerte de las personas a las que les fueron administradas. Por ejemplo, un tratamiento compuesto por nuez vómica y hiedra venenosa, provocó pancreatitis aguda y la muerte a un hombre de 65 años. Y no olvidemos la muerte de  10 niños, entre los 400 que presentaron reacciones adversas, por un tratamiento para aliviar los dolores de la dentición. El tratamiento contenía belladona. Y hay muchos, muchos casos más como estos. Recordemos que los medicamentos homeopáticos pueden fabricarse con extractos de plantas altamente tóxicas, agentes como mercurio, arsénico, etc. y si la dilución ofrecida al paciente no es la correcta… las complicaciones están a la vuelta de la esquina.

En esta revisión sistemática, pueden encontrar la evidencia publicada hasta 2012 en la que se muestran los efectos adversos de la práctica homeopática.

Y claro. Los medicamentos convencionales también tienen sus efectos adversos. Todos los medicamentos lo tienen, pero hay qué valorar con qué quieres tratarte: con algo que puede provocarte (o no) un efecto secundario pero que está avalado por investigaciones científicas, que verdaderamente sirve para lo que está indicado, que está regulado por agencias sanitarias, etc… o puedes tratarte con homeopatía y cruzar los dedos para que lo mejor que te pueda pasar es que no te alivie.

Como colofón: hace unos días entrevistaron a Christian Boiron, el dueño de la empresa multinacional Borion, que produce medicamentos homeopáticos. En esa entrevista afirmó que él y su familia toman antibióticos cuando les son recetados y que él toma una aspirina cada mañana. Que sus medicamentos no son alternativos sino complementarios a la medicina convencional y que problemas severos como el cáncer no deben tratarse con homeopatía… ahí queda.

Y ahora, ¿te lo pensarás dos veces la próxima vez que te ofrezcan homeopatía?


Pd. Y no. No me paga la terrible industria farmacéutica para escribir este post. Pero si vamos a hablar de industria y ganancias, lean este artículo sobre el gran negocio homeopático en cifras. Las multinacionales homeopáticas también ganan dinero y mucho.

 

 

4 comentarios sobre “Homeopatía, ¿sabemos realmente de qué hablamos?

  1. Genial! Aunque igual te has metido en camisa de once varas, una vez se me ocurrió decir que me parecía lo mismo que ir a un chamán y casi me linchan los pro homeopatía…

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  2. Un artículo muy completo, solo felicitarte porque yo tampoco voy a rebatir nada acerca de la homeopatía. Hace poco escribí un artículo en mi blog en el que incluyo vídeos, entrevistas y documentales e incluso una parodia muy divertida sobre la homeopatía. Os dejo el enlace por si es de vuestro interés: https://elmundomasallademisojos.wordpress.com/2017/06/02/homeopatia-james-randi-2/

    Un saludo y gracias por el artículo 🙂

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