¿Qué era eso que mamá nos dio pero que papá no pudo?

¿Qué era eso que mamá nos dio pero que papá no pudo?

No, no era un golpe con la pantufla.

En mayo se celebra en muchos países el día de la Madre. A mí esta celebración no termina de gustarme, pero dado lo emocional de la fecha, en mi muro de FB dediqué a mi mamá la siguiente imagen que encontré en internet:

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Algunos nerdos igual que yo, se rieron de la imagen y su significado.  Después de mirarla bien, ¡oh sorpresa! me di cuenta de que parecía una pantufla (zapatilla, chancla, slipper). ¡Y no, no es que mamá me hubiera dado “chanclazos”! Lo que realmente quise decir es que ¡le agradecía por haberme regalado las mitocondrias!

¿Qué son las mitocondrias?

Las mitocondrias son componentes de nuestras células, son uno de los llamados orgánulos. Están presentes en todas las células de organismos eucariotas, desde las levaduras hasta nosotros mismos. Y aunque no están presentes en las mismas cantidades entre los diferentes tipos de células (varían dependiendo del organismo, del tejido, del estado metabólico, etc), su estructura básica y funciones sí son las mismas.

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Estructura de una mitocondria. (Mariana Ruiz, Wikimedia Commons)

Una característica muy importante de las mitocondrias, es que tienen su propio ADN, que es circular, como el de las bacterias y que tiene la información necesaria para construir enzimas que son cruciales para su función bioenergética.

Normalmente se las representa como estructuras individuales flotando en el citosol de la célula, pero lo cierto es que se encuentran formando redes de mitocondrias enlazadas entre sí, como en la siguiente imagen:

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Células HeLa. El núcleo está teñido en azul y las redes de mitocondrias en rojo. (8x57is (Own work), Wikimedia Commons)

¿Qué hacen las mitocondrias?

Estos orgánulos son los responsables de sintetizar ATP, que son las moléculas ricas en energía, además utilizan y regeneran sus propias coenzimas y demás agentes necesarios para sus reacciones. Para hacer todo esto, transforman la energía proveniente de la comida que ingerimos y consumen el oxígeno que respiramos. Sí. Si alguna vez se habían preguntado a dónde va el oxígeno que inhalamos, la respuesta es que va a las mitocondrias donde se convierte en agua.

El ATP formado aquí, es usado en toda la célula para llevar a cabo los procesos que requiere para vivir y multiplicarse. Así que estas diminutas estructuras son vitales para el funcionamiento celular.

Así como las mitocondrias son importantes para el mantenimiento de las células, también pueden disparar una de las señales que llevan a su muerte, la apoptosis, que es una especie de “suicidio programado”. Este tipo de muerte ocurre principalmente en células dañadas, infectadas o indeseadas, que serían perjudiciales para sus vecinas.

Existe un grupo de transtornos de origen genético y hereditario, las enfermedades mitocondriales, en los que las mitocondrias no funcionan de manera correcta y eso provoca daños en varios tejidos, principalmente en los que requieren mucha energía para trabajar (corazón, cerebro, músculos). Otra enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson también pueden estar relacionados con problemas en las mitocondrias.

¿De dónde vienen las mitocondrias?

Resulta muy curioso que un organelo tan importante, no haya sido siempre parte de una célula, sino que hace millones de años haya sido una célula libre. Dadas las similitudes de las mitocondrias con algunas células procariotas (como bacterias), se ha propuesto que en algún momento de la evolución, una célula protoeucariota engulló a una procariota de metabolismo aeróbico. Esta internalización resultó ser provechosa para ambos organismos, ya que la eucariota ofrecía protección y nutrientes y la procariota, energía. Ha sido tan exitosa la simbiosis que millones de años después, aquí seguimos, con muchas ex-procariotas en cada una de nuestras células.

Bueno, ajá y…

¿Todo eso qué tiene que ver con las madres?

Pues que las mitocondrias las heredamos solo de nuestra madre.

Todos sabemos que nuestro ADN contiene información proveniente de nuestra madre y de nuestro padre. Sin embargo, con las mitocondrias y su ADN esto no es así. Explico: Después de la fecundación, las mitocondrias del espermatozoide son destruidas con lo cual, solo las mitocondrias del ovulo permanecen. Así las mitocondrias de la madre pasan a su bebé sin mezclarse con las del padre y por tanto, son idénticas. ¿Que por qué se destruyen las mitocondrias del padre? Pues hay varias hipótesis: que el ADN mitocondrial de los espermatozoides llega dañado a fecundar al óvulo y es incompatible con el de la madre; o que la mezcla de ADN en las mitocondrias llevaría a la competición entre ellas dentro de la célula; o que hay incompatibilidad entre las proteínas codificadas a partir del ADN nuclear… aún no queda del todo claro. Pero lo que sí se sabe, gracias a modelos experimentales animales, es que si no se remueven pronto las mitocondrias del padre, hay mayor mortalidad en los embriones, además de que individuos con dos diferentes ADN mitocondriales, tienen condiciones fisiológicas, cognitivas y de comportamiento anormales. Es decir, evolutivamente es perjudicial mantener las mitocondrias de los dos progenitores.

Saber que las mitocondrias son heredadas solo por vía materna nos puede ayudar a determinar quiénes fueron nuestros antepasados y quienes son nuestros familiares.

Por ejemplo, las Abuelas de Plaza de Mayo han logrado identificar a muchos de sus nietos, robados durante la dictadura en Argentina, gracias (al menos en parte) al análisis de ADN mitocondrial. Y nosotros, como humanidad, hemos podido saber de nuestros orígenes africanos gracias a esta herencia. En 1987 se publicó un estudio en el que se analizaron los ADN mitocondriales de personas representantes de cinco regiones mundiales diferentes. Concluyeron que toda la humanidad desciende de un ancestro común, la llamada “Eva mitocondrial”, que vivió hace alrededor de 200,000 años. ¡Atención! Esto no quiere decir que ese ancestro sea la primera mujer de nuestra especie (como la Eva bíblica) o que fuera la única. Lo que quiere decir es que es la mujer hasta donde podemos trazar nuestra ascendencia.


¿No es increíble que un orgánulo tan pequeño tenga tanta importancia en nuestra vida?

Yo por mi parte, le sigo agradeciendo a mi mamá por haberme dado unas mitocondrias perfectamente funcionales. Además, me conmueve pensar que mi abuela se las regaló a ella y ella a mí, y que siempre traeré conmigo un pedacito de mi mamá. Mismo pedacito que ahora tiene mi cachorro en sus propias células.

Gracias, mamá.

Y ahora, ¿qué opinan de sus mitocondrias?


Un consejo. Si tienen 13 minutos libres, vean el video de este chico. Explica a detalle la estructura, función y origen mitocondrial de una manera súper sencilla y didáctica. Serán 13 minutos bien empleados.

 

Imagen de portada: Mitocondrias de células de pulmón vistas por microscopía electrónica (Louisa Howard, Wikimedia Commons)

3 comentarios sobre “¿Qué era eso que mamá nos dio pero que papá no pudo?

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